Párpados y Oculoplastia

Párpados y Oculoplastia

La dermatocalasia, se define como el exceso de piel en el parpado superior, el cual por exceso de laxitud y por el efecto de la gravedad cae hacia la base de las pestañas, limitando la apertura del parpado y reduciendo el campo visual (desde un punto de vista funcional), así como produciendo un efecto antiestético y de envejecimiento de la zona periocular y de toda la cara.

Esta patología en muchas oportunidades producida por el deterioro de la piel, se puede corregir con la realización de una blefaroplastia superior, previa evaluación médica.

dermatocalasia

Las antiestéticas “Bolsas” en los parpados inferiores tienen múltiples causas siendo las más comunes el exceso de piel y laxitud de la misma, así como la salida anormal de la grasa orbitaria hacia la piel por debilidad del tejido palpebral, estas pueden ser corregidas mediante diferentes técnicas siendo la más utilizada la resección de la piel excesiva y la reposición de la masa grasa mediante una blefaroplastia inferior.

Las mal-posiciones palpebrales  son como su nombre lo indica, una alteración en la posición normal del parpado respecto al globo ocular, respecto al reborde orbitario y alteración de la posición de su borde libre.

Las más comunes de estas patologías son el ECTROPIÓN en la cual, no existe un adecuado contacto de la cara interna del parpado inferior y del borde palpebral contra el globo ocular, así como su caída respecto al reborde orbitario causando resequedad e inflación.

El ENTROPIÓN por su parte es una patología en la cual existe un adecuado contacto entre el parpado inferior y el globo ocular pero su borde libre se encuentra plegado sobre sí mismo ocasionando el roce continuo de las pestañas sobre el ojo ocasionando erosiones corneales, úlcera e infecciones.

Estas patologías, entre otras, pueden ser corregidas con la realización de procedimientos quirúrgicos como las tiras tarsales o la cirugía de músculos retractores, por lo cual una consulta con los cirujanos oculoplásticos proporcionaran las mejores alternativas, dependiendo de las condiciones de base de cada paciente.

Es el descenso o caída del parpado superior desde su posición normal cubriendo una extensión mayor del ojo del lado afectado, limitando así la visión.

Esta condición es, afortunadamente, unilateral en la mayoría de los casos por lo que es fácil de reconocer por el paciente simplemente observando como un parpado está más descendido que el otro.

Esta condición puede afectar a adultos o a niños y hace imprescindible la consulta con un oftalmólogo especialista para poder determinar las causas de esta situación, así como la mejor opción terapéutica.

Es la caída excesiva y continúa de la lágrima, fuera de los parpados hacia la piel, generalmente debida a una obstrucción parcial o total de la vía lagrimal y/o a una mal posición de los puntos lagrimales.

En esta situación puede ser frecuente la aparición de episodios de infección en los sacos lagrimales, enrojecimiento y descamación de la piel de los parpados junto con el disconfort continuo del paciente.

La obstrucción de la vía lagrimal puede ocurrir en diferentes niveles y puede tener múltiples causas, por lo que es altamente recomendable consultar a un especialista que podrá indicar las pruebas necesarias para evaluar y determinar las causas involucradas y decidir la mejor intervención para cada paciente.

La resolución de este problema tan común suele ser quirúrgica a través de la apertura de los puntos lagrimales  (Ampuloplastia) o de la totalidad de la vía lagrimal a través de una dacriocistorrinostomía externa (DCR).

La Triquiasis es el crecimiento en una dirección anormal de las pestañas; si estas no se dirigen hacia la superficie ocular suele ser asintomático. Por el contrario, si se dirigen hacia el globo ocular suelen producir ulceras corneales, dolor intenso y cicatrices que pueden comprometer la visión.

La Dsitiquiasis viene siendo el crecimiento en localizaciones anormales de pestañas, variando en número (en ocasiones una segunda línea completa) que inclusive pueden localizarse en el interior del parpado, siendo más frecuente la lesión de la superficie ocular.

La mayoría de las veces ambas pueden ser manejadas mediante la extracción con pinzas en la consulta de oftalmología, permaneciendo el paciente asintomático por un tiempo variable.

Si por el contrario estas situaciones se tornan frecuentes y la integridad corneal se ve comprometida se debe manejar mediante la eliminación de los folículos pilosos en el quirófano. Una consulta diagnostica y  revisiones periódicas son de vital importancia.

triquiasis

Los principales usos de la toxina botulínica en la oculoplastia son el estético (tratamiento de arrugas en la región periocular) y el funcional (tratamiento del  Blefaroespasmo).

El uso estético de la toxina botulínica ha sido ampliamente difundido en el tratamiento de determinadas arrugadas, mediante la inyección de la misma en los músculos faciales involucrados, su efecto suele durar entre 3 y 6 meses y funciona para la gran mayoría de los pacientes.

En el tratamiento del Blefaroespasmo se suelen realizar inyecciones periódicas del musculo orbicular del parpado logrando de esta forma evitar las contracciones anómalas que ocasionan esta condición tan molesta y desagradable.

Es importante saber que la toxina botulínica puede tener efectos secundarios desagradables (enrojecimiento y dolor de cabeza son los más comunes) que si bien es cierto suelen ser poco frecuentes y generalmente transitorios, no son inexistentes.

Es de hacer notar que si en alguna de estas situaciones el Botox no funciona es posible discutir diversas opciones terapéuticas con el médico tratante.